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sábado, 7 de mayo de 2011

Una rima sin verso la de Obama con Osama.

"Puedo informar a los americanos y al mundo que EE.UU. ha llevado a cabo una operación que ha matado a Osama Bin Laden, el líder de Al Qaeda". Así anunciaba el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, la muerte del terrorista más buscado del mundo. A punto de cumplirse 10 años del 11-S, Osama Bin Laden ha muerto en Pakistán abatido por los disparos de un comando de las fuerzas especiales estadounidenses. En el asalto a su fortaleza, una casa situada en una barrio de mansiones de lujo en la ciudad paquistaní de Abottabad, han muerto también tres de sus colaboradores y uno de sus hijos. Quedan aún muchas incógnitas por resolver de forma oficial. Una es qué se ha hecho con el cadáver. Según los medios estadounidenses ha sido sepultado en el mar después de que se le realizaran las pruebas de ADN y pocas horas después de su muerte. 

Opinion Personal: Pero en realidad es este hecho una salida, del gobierno de Obama, que ante la caida en su popularidad y su busqueda de la reeleccion, busca atraer al pueblo estadounidense a partir de un nacionalismo.
Medio Oriente esta entrando en contacto en demasia con Europa y EE.UU. por lo que esta la probabilidad de una gran guerra entre ellos, todo desatado en el fondo por el petroleo.
Dicen ke Osama estaba desarmado cuando lo mataron incluso dicen ke estaba durmiendo, la pregunta es!! Porke si estaba desarmado no lo dejaron vivo para enjuiciarlo haci como lo hicieron con Saddam Hussein? Simple fue porke Estados Unidos temia ke Osama hablara y dijera toda la verdad cruda sobre Estados Unidos.Obama asegura que mataron a un delincuete qu mato amiles de hombres, mujeres y niños inocentes, entonces, Bush y otros presidentes, entonces, que seran??
 

jueves, 10 de marzo de 2011

Alza del petróleo: una tormenta perfecta

EL CONFLICTO en Medio Oriente y su consecuente impacto sobre el precio de los combustibles a nivel local definitivamente llegó en mal momento. El mundo, Chile incluido, se encontraba, previo al inicio de los problemas en Egipto, en un proceso de recuperación gradual, con una serie de debilidades financieras que estaban afectando principalmente a los mercados desarrollados de Europa, y enfrentando importantes presiones por el lado de los precios de los alimentos.
Esto, unido a las extraordinariamente expansivas condiciones monetarias adoptadas para impulsar las economías domésticas, post gran crisis financiera, había puesto sobre el tapete el temor a presiones inflacionarias que pusieran en jaque a las autoridades.

Chile no ha estado exento de los mismos problemas. El Banco Central ha debido enfrentar condiciones económicas complicadas y decisiones difíciles, mientras el peso, impulsado por las paridades del resto del mundo, sufre una importante apreciación, afectando la capacidad de desarrollo de los sectores exportadores y, con ello, la capacidad de crecimiento futuro de nuestra economía.

 La fuerte recuperación de la demanda interna, unida a las importantes presiones en los precios externos de los alimentos, impulsaron al alza la inflación, elevando en forma considerable las expectativas de inflación, las que se desanclaron del objetivo  inflacionario del Banco Central.
En medio de este proceso, Medio Oriente entra en conflicto y su consecuencia directa sobre nuestra economía es una fuerte alza en el precio internacional del petróleo, que lleva como efecto directo un alza en los combustibles refinados del petróleo y efectos indirectos en los costos de generación de energía y de transporte, costos que se traspasan en forma más o menos inmediata a los consumidores.
La decisión de las autoridades se complica aún más. En presencia de presiones sobre el tipo de cambio, la opción es disminuir la brecha entre la tasa de interés interna y la externa, disminuyendo la tasa de política monetaria.
Pero una demanda interna fuerte y presiones inflacionarias provenientes del sector alimentos y combustibles indicarían alzas importantes en la tasa de interés de política, con el objetivo de frenar el crecimiento de la demanda interna y, con ello, frenar -al menos- el crecimiento de los precios del sector de bienes no transables.
Ello traería como consecuencia una mayor apreciación del peso y sus efectos negativos sobre el ya golpeado sector exportador. Por otro lado, algo de ayuda podría provenir del sector fiscal, pero para ello sería necesario cortar el gasto, acción nada deseada por los gobiernos, menos cuando aún queda mucho que hacer en términos de reconstrucción.

El manejo económico en aguas turbulentas no es fácil. Menos lo es en medio de una tormenta que se asemeja a la perfección.
Toda acción provoca una reacción y, en este caso, las reacciones se contraponen entre sí. Definitivamente, es la hora de buscar soluciones innovadoras y de pensar fuera del cuadrado.